Cómo resolver ese problema tan horrible que no te deja dormir

Hay asuntos que son muy difíciles de afrontar. Son feos de mirar a la cara.

Son esa clase de problemas que tiendes a esquivar y procrastinar, porque parecen irresolubles.

Tal vez, objetivamente, el tuyo no sea un problema TAN dramático. O tal vez sí.

Sea como sea, el caso es que este problema te está haciendo sentir rematadamente mal.

Al no afrontarlo tal vez se esté haciendo más grande, lo cual, a su vez, hace que todavía tengas menos ganas de afrontarlo. Y cada vez te sientes peor.

Un círculo vicioso.

Ejemplos de problemas horribles

  • Una deuda que te desgarra porque no la puedes pagar.
  • Tu casa, que está tan desordenada que te es imposible sacar el tiempo para ordenarla.
  • Un montón de tareas urgentes y pendientes en tu trabajo desde hace muchos días: emails, llamadas, facturas… suma y sigue.

Te propongo un sistema que a mí me resulta muy efectivo cuando me encuentro en situaciones similares. Consta de tres partes.

La primera parte es para deshacer el bloqueo mental.

La segunda, para ponerle cara y ojos al problema, y convertirlo en algo manejable.

La tercera, para iniciar la acción.

 

1ra parte: Acércate amorosamente a tu problema

Un problema horrible produce rechazo. Es normal. Todos tendemos a acercarnos a lo que nos gusta o nos da placer, y alejarnos de lo que nos provoca angustia, miedo o intranquilidad.

El rechazo instintivo a encarar tu problema te crea un bloqueo mental que dificulta que emprendas cualquier acción que mejore la situación.

Así que lo primero que debes hacer es quitarle fuerza a ese bloqueo mental que te está paralizando.

El cariño puede serte de gran ayuda.

Abraza amorosamente el problema que te atormenta. Intenta mirarlo con simpatía y amabilidad.

No es fácil mirar con amabilidad algo que te está haciendo daño, ¿verdad?

Puede ayudarte pensar en otros problemas que has tenido en tu vida y que en su momento te parecieron un enorme inconveniente, pero que después generaron un cambio positivo.

Tal vez la pérdida de un trabajo. Un desengaño amoroso. Un traslado forzoso que no deseabas de ninguna manera.

Por otra parte, muchas contrariedades son una gran enseñanza, y seguro que más de una te ha enseñado cosas que luego te han sido muy útiles.

Quién sabe si, con el tiempo, esta situación tan desagradable que estás viviendo ahora sea el germen de una mejora muy importante en tu vida. Tal vez te fortalezca, o quizá contenga una enseñanza que luego será muy importante para ti. 🙂

También es bueno que intentes interesarte por el tema de tu problema, por desagradable que te parezca de entrada.

Busca información sobre tu problema, y procura encontrarle puntos interesantes. Conviértelo en un entretenimiento mental, ya sea una enfermedad, un problema legal, o tal vez un problema técnico.

Por muy doloroso, angustiante y atormentante que sea tu problema, intenta abrazarlo con cariño y comprensión, como harías con tu hijo después de haber hecho una travesura.

Respira tu problema con amor.

 

2da parte: Delimita claramente tu problema

Estás muy angustiado por ese montón de cosas en tu trabajo que están pendientes desde hace ya demasiados días.

— Vale, pero ¿qué cosas son esas tan urgentes? -te pregunto-.

— ¡De todo! -me dices-. La llamada pendiente al gestor… la factura que debo repetir y que no dejan de pedirme… el pago al proveedor atrasado que cada día me llama pero que aún le falta la firma del jefe… los 12 emails que tengo pendientes de contestar… y mil cosas más. ¡Es horrible!

De acuerdo, es horrible.

Ahora, escribe una lista que incluya todas esas cosas pendientes y horribles, y procura no descuidarte ninguna.

Cuando tengas la lista completa, coloca las más prioritarias arriba de todo. Para esta tarea te irá de perlas Google Keep.

Cuando hayas terminado, visualiza tu lista.

Esta lista es exactamente tu problema.

Ni más, ni menos.

Tan pronto como tengas bien delimitado tu problema, aunque aún no lo hayas resuelto, sentirás un gran alivio. Le habrás puesto cara y ojos.

Es muy posible que, a continuación, tu mente se active espontáneamente, y comiences a imaginar planes para solucionarlo. Incluso es posible que pases directamente a la acción.

En cambio, si no delimitas tu problema, es como si estuvieras atemorizado en una cueva oscura. Las rocas parecen animales terroríficos que te van a atacar en cualquier momento.

Cuando lo delimitas, es como si vieses la cueva a plena luz del día. Puedes ver entonces que en esa cueva, como en la mayoría de las cuevas, solo hay rocas y paz.

No hay animales terroríficos.

No hay nada que temer. 🙂

 

3ra parte: Realiza una pequeña acción para mejorar la situación

Un viaje de mil millas comienza con el primer paso.

Lao-Tse

Las personas tenemos una resistencia natural a movernos. Cuanto más grande es el problema, mayor es la inercia que debemos vencer.

Si el problema lo ves grande como una montaña, te costará un esfuerzo enorme ponerte a trabajar en él.

Así que debes engañar a tu mente. No pienses en resolver el problema.

En vez de eso, proponte solo mejorar mínimamente la situación.

Por ejemplo:

  • Si te ves absolutamente incapaz de escribir esa redacción tan aburrida sobre el sistema linfático en los mamíferos, abre un documento en blanco en el editor de texto y titúlalo “El sistema linfático en los mamíferos”. Luego guarda el documento, y cierra el editor. Esa pequeña acción sí puedes hacerla, ¿verdad?
  • Si te sientes muy mal porque le debes 1500 euros a tu cuñado Pedro y te es imposible devolvérselos, escribe en un sobre “Dinero de Pedro”, y mete dentro cinco euros. Anota que ahora la deuda ya se ha reducido a 1495 euros.
  • Si tu casa está hecha un absoluto desastre a causa del desorden y sientes que ordenarla es una tarea sobrehumana, conténtate con ordenar solo un pequeño rincón de tu hogar: la cocina de juguete de los niños, tu escritorio, el armario. Una sola cosa.

La idea es que te concentres únicamente en mejorar un aspecto minúsculo de la situación. No pretendas resolver todo el problema.

Al tratarse de una tarea tan pequeña, tu mente se sentirá capaz de realizarla.

Y una vez dado el primer paso, la situación objetivamente habrá mejorado un poco, lo cual te hará sentir instantáneamente mejor.

Y lo más importante: te habrás puesto en movimiento.

¿Cómo se come un elefante?

Primero un bocado. Y luego otro. Y luego otro…

 

En resumen

El sistema que te propongo consta de tres partes:

  1. Acércate amorosamente a tu problema.
  2. Delimita claramente tu problema.
  3. Realiza una pequeña acción para mejorar la situación.

Pruébalo. Espero que te sea tan útil como me resulta a mí.

Ya me contarás. 😉

 

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